miércoles, 25 de febrero de 2009

30 días de oscuridad: un festín vampírico que consigue hartar a los amantes del género


David Slade es el encargado de llevar al cine la gran novela gràfica escrita por Steve Niles e ilustrada por Ben Templesmith. Sam Reimi se encarga de la producción. La película no cuenta con grandes actuaciones; el reparto es, a nuestro parecer, bastante poco acertado, ya que el director contó con el insulso Josh Hartnett i la no menos mediocre Melissa George. Dos caras guapas que sin duda no representan ni por asomo a unos héroes de acción enfrentados a una horda de monstruos sedientos de sangre.

El argumento de la película adapta por completo la totalidad del comic, aunque alarga hasta el extremo situaciones para dilatar más el tiempo -ya que el comic original no daba para un largometraje- con lo que el film acaba cayendo en tópicos más que conocidos que funcionan pero acaban sabiendo a poco. La fotografía enfermiza que usa el director para envolver el entorno más unos buenos efectos especiales y de maquillaje salvan la cinta y la hacen hasta entretenida.

La brutalidad sin disimulos de los vampiros es otro elemento a agradecer, ya que los aleja de los estereotipos romanticoides a los que el cine popularmente los ha encadenado para mostrarnos unos seres que, simplemente, poseen ganas de matar. Aún así, nos recuerdan bastante a aquellos vampiros mutantes que ya aparecieron en Blade 2, con lo que, para desgracia del cinéfilo acérrimo, pierden parte de su atractivo.

El final, resuelto en pocos minutos, es bastante tópico y, a la postre, nos acabamos encontrando con una típica película de acción i terror que no se convierte en infumable gracias a unos magníficos efectos técnicos, a pesar de tener como protagonistas unos actores absolutamente inexpresivos. En resumen, el comic original era simple pero aún así entretenido, lo que no podemos decir de la película, correcta en sus formas e intenciones, pero definitivamente insatisfactoria en su resultado final.

domingo, 22 de febrero de 2009

El Caballero Oscuro: homenaje póstumo al Jocker


Christopher Nolan nos trae la enésima entrega del murciélago antihéroe…y se lo agradecemos enormemente. Con Batman Begins, Nolan consiguió llevar de nuevo al primer plano un personaje mítico que Tim Burton y Michael Keaton consiguieron ensalzar y que Joel Schumacher, con la inestimable ayuda de Val Kilmer y George Clooney, parece que se empeñó en socavar con sus olvidadizas Batman Forever y, sobretodo, Batman y Robin.

Por suerte, como decimos, Christopher Nolan ha recuperado un mito, a pesar de Christian Bale. El Caballero Oscuro nos traslada a la Gotham más baja y violenta que se recuerda, sin distar mucho de lo que podrían ser hoy día los suburbios de una gran ciudad, en un inicio de película correcto. Batman se dispone a abandonar su papel de salvador en la sombra y dejar la seguridad en manos del nuevo Fiscal de Distrito, un personaje íntegro e incorruptible protagonizado por el más que eficaz Aaron Eckhart. Las cosas parecen ir bien hasta que entra en escena un nuevo criminal llamado Jocker, un ser resentido y atormentado movido más por su sádico instinto que por un plan de conquista.

Y es aquí cuando la película da un salto de calidad. A medida que el Jocker va irrumpiendo cada vez con más fuerza en el argumento, la película va ganando en crudeza, intensidad y, por qué no, en ritmo. El desaparecido Heath Ledger homenajea a uno de los villanos más carismáticos de la historia del comic con una interpretación que, a nuestro parecer, supera incluso a la del Jocker de Tim burton, protagonizada por un magistral Jack Nicholson. Es, además, un papel que va in crescendo, al igual que la trascendencia del personaje en la película. Al principio tanto Ledger como el Jocker son planos, insulsos, pero a medida que el personaje de la siniestra sonrisa va cobrando protagonismo, el australiano se va agrandando hasta convertirse en un gigante, dejando al personaje a la altura de lo que es, un psicópata, perturbado, sádico y un animal sin conciencia ni sentimientos, y llevando prácticamente él solo el peso de la trama.

Una trama que, aquí destacaríamos la parte menos positiva, está llena de giros, demasiados, a veces incluso diríamos que excesivos, que no dan ni una pequeña tregua al espectador. Creemos que Nolan, en este caso, ha querido abarcar más de lo que la propia cinta y argumento le permitían, pudiendo haber dejado para mejor ocasión, como otra secuela, la transformación del Fiscal en el personaje de Dos Caras, ya que, aunque sí es cierto que se consigue apreciar sobre manera la metamorfosis, tanto física como psíquica, del personaje, no permite descifrar la profundidad del mismo, algo que sí nos ocurre con el estrafalario Jocker.

Nuestra valoración de “El Caballero Oscuro” es más que buena y podemos afirmar, y afirmamos, que se trata de una de las mejores adaptaciones que se han hecho de un cómic a la gran pantalla.

Noticias:
“Watchmen” finalmente aparecerá la fecha señalada. Para saber más ves a Artículo original

domingo, 15 de febrero de 2009

Hellboy II: Del Toro humaniza al hijo del Caído


Benicio del Toro vuelve a dirigir la segunda película de Hellboy, la adaptación del cómic de Mike Mignola y lo hace con bastante acierto. Del Toro es un especialista en este tipo de películas y, además, parece ser que ha aprendido de los errores de La Semilla de la destrucción. En esta nueva entrega encontramos una mezcla bien resuelta de acción, humor y cierta emotividad.
Vemos esta vez a un Hellboy más humano, si cabe, que en la primera entrega, que se debatirá entre algunos problemas morales y personales, originados en gran parte por el rechazo que recibe del resto de la humanidad por ser diferente, o por su relación amorosa con Liz, interpretada sin alardes por Selma Blair, otro ser con poderes paranormales. Son momentos, en todo caso, que enriquecen la trama y dotan a la película de una pausa que permite que haya un argumento por encima de los disparos, puñetazos y puntapiés tan típicos de producciones de este tipo.

Eso no quiere decir que se echen en falta momentos de acción, todo lo contrario, los hay y en unas dosis de lo más adecuadas, sin llegar a tener la sensación de que se han metido con calzador, y con grandes efectos especiales. Ese es quizás el gran éxito de Del Toro, que consigue que veamos en Hellboy II, El Ejercito Dorado, una película de acción con algo más que una sarta de imágenes alocadas y sin sentido que nos cuesta digerir. Lo mismo se puede decir de un sentido del humor nada forzado que se va colando durante toda la película y que hace aún más ameno el visionado de la cinta.

Quizás lo peor de la cinta es el aspecto pueril de algunos de sus personajes, sobretodo del lado de “los malos”, o del aspecto del mismo protagonista en su infancia, que se presenta como una especie de mezcla entre un Ronaldinho de diez años y un guiri en las playas de Ibiza en pleno mes de agosto después de haber-se olvidado de la protección solar.

Aquí no queremos decir que Hellboy II sea una obra de arte, ni mucho menos, seguramente no era ese el fin con el que se creó, sólo que se trata de una película más que recomendable para pasar una tarde de cine bastante distraída, con lo que creemos que sí cumple a la perfección con su cometido.


Noticias:
Fox quiere evitar el lanzamiento de "Watchmen". Para saber más ves a

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